Papás que buscan a sus hijos

Primera de dos partes

La búsqueda de personas desaparecidas es una lucha visibilizada principalmente por mujeres, pero también tiene a padres de familia que pugnan por encontrar a sus hijos, así como a hijos que buscan a sus papás.

En el marco del Día del Padre, el Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios y Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila y en México (FUUNDEC-FUNDEM) llevaron a cabo el Coloquio Desapariciones: Papás que buscan a sus hijos, hijos que buscan a sus papás, en donde compartieron 13 testimonios de personas originarias de Coahuila, Tamaulipas, Ciudad de México, Puebla, Colombia y Argentina y que busca reconocer el esfuerzo en las búsquedas de los hombres.

Los padres e hijos coinciden en situaciones similares ante la desaparición de sus familiares: las víctimas salen a trabajar y no vuelven a saber de ellas; la sospecha del crimen organizado como perpetradores con aval del gobierno. Y luego está la pobreza ocasionada por el abandono del trabajo para realizar las búsquedas; el viacrucis que recorren con las autoridades para la exigencia del paradero de sus familiares; así como la justicia, la pérdida de la salud, la organización en asociaciones como el Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios y Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos y la no claudicación, porque se trata de sus hijos.

Algunos extractos de los testimonios dados en el encuentro son presentados a continuación.

Raúl Reyes Covarrubias (Saltillo, Coahuila), busca a su hijo Raúl Ignacio Reyes Cepeda, desaparecido el 09 de abril del 2009 en Piedras Negras, Coahuila.

El procurador de aquella época nos dice que mi hijo no desapareció solo, sino que desaparecen 23 personas más con él (…) a uno, pues todavía no le caía el 20, porque no tenía la suficiente experiencia para decirles algo o reclamarles. ¿Cómo se enteraron?, o ¿por qué?, o ¿cómo fue? Yo he participado en protocolos, leyes, modificaciones y todo eso, y son demasiados los eventos que, muchas veces, es imposible estar llorando, estar sufriendo por el dolor que nos ha causado la desaparición… Entonces nosotros no podemos pensar en nuestros hijos directamente, sino que estamos en leyes y protocolos y todo eso. No sé si es inversión de tiempo o pérdida de tiempo.

En estos casos también pensamos que las desapariciones son efectuadas por parte de las mismas autoridades, que los venden o las pasan a los jefes del crimen organizado para trabajar forzosamente (…) Si los Moreira y el tal Calderón, no hubiese permitido que estas terribles desgracias hayan ocurrido en el país, millones de personas estaríamos felices de la vida. No estaríamos en estos eventos.

Oscar Flores Coronado (Coahuila) busca a su hijo Jesús Daniel Flores García, desaparecido el 1 de mayo del 2010 en Torreón, Coahuila.

Yo estaba en Atlanta, Georgia, EEUU. como a las 11 de la mañana me dieron la noticia de que no encontraban a mi hijo. Me preocupé, me puse muy mal y fui a buscar el primer vuelo para regresar a Torreón. Al principio, yo pensaba que sí lo iba a encontrar, pero viendo las trabas que ponían las autoridades en la investigación, me fui dando cuenta de que la cosa iba a estar difícil.

Las investigaciones las hacen tanto el papá como la mamá. En esa ocasión, al ir ante las autoridades y buscar algo favorable o beneficioso para encontrar a mi hijo, me di cuenta de que… Pensé que las autoridades estaban coludidas.

Fue tanta mi desesperación que busqué donde no debía. Me metí en muchos lugares del crimen organizado.

Nosotros buscamos un indicio que nos ayude a encontrar a nuestros familiares. Por mi parte, a veces pienso que no voy a claudicar, pero la salud, la edad, nos adelanta y es muy difícil seguir en este camino de búsqueda.

Se extrañan mucho más en estas fechas, y en otras, por decir en Navidad, Día de la Madre, Día del Padre, cuando uno busca un abrazo.

José Matilde Salas Espino (Coahuila), busca a su hijo Armando Salas Ramírez, desaparecido junto con su tío Pedro Ramírez, el 12 de mayo del 2008 en Torreón.

Nosotros tenemos 15 años buscando a mi hijo. Hoy yo quisiera estar en mi casa, pero con mi hijo. Siempre que hay días festivos, Día de la Madre, Día del Padre, pues no, ahorita no hay nada para nosotros.

Cuando esto pasó, yo tenía mi trabajo estable en una empresa donde duré 20 años, mi idea era pensionarme. En ese tiempo estábamos de vacaciones y salíamos fuera de la ciudad, a pasearnos. Ese día mijo andaba trabajando con mi cuñado (…) me invitaba ir con ellos porque tenía unas máquinas de video.

—Papá, véngase conmigo para que ande con nosotros, pa’ que sepa dónde andamos trabajando.

—No, mijo yo tengo vacaciones, un largo año en chinga jalando, bajando cables, haciendo cuentas, tratando con gente y pues no, yo tengo vacaciones —le dije.

Él le dijo a mi esposa:

—Mamá, prepárame esta comida.

Y a la novia:

—Vamos a venir a comer.

Total, ellos se fueron. Ese día, desgraciadamente, se les descompuso la camioneta del dueño y salieron en la camioneta de mi cuñado. Llegó la hora (de la comida) y no llegaban. En eso llegó una señora como a las 4:00 de la tarde a decirnos que si no sabíamos algo de Pedro y Armando, porque su máquina estaba fallando en un rancho que se llama Vizcaya.

—Es que todavía no llegan.

—Les estoy marcando y ya no me contestaron.

De ahí fue una psicosis. Estar yo marque y marque a dos celulares desde las 4:30 hasta las 11:45 (pm)… Me contestó una persona diciéndome que ellos los tenían, que ellos no perdonaban en la Durangueña (…) diciendo él que se metieron en problemas en su territorio y ellos no perdonaban.

—Oye, pérame, pues si ellos no son rateros, son trabajadores. Háblale al dueño de las máquinas y arréglate con ellos.

—No.

—Mira, compa, si eres padre de familia acuérdate que hay un Dios —le dije a esa persona.

—Olvídate de Dios. Dios no existe, güey.

El propósito de todos nosotros es encontrar a nuestros hijos como estén. Que nos digan dónde quedaron. Yo le digo a mi esposa, “Mijo ya no está en este mundo, hazte a la idea”. Con todo lo que hemos visto…

Ahorita yo quisiera estar en mi casa, preparándonos para hacer una carnita asada (…) por ser hoy día de su santo y por ser Día del Padre, pero pos ¿dónde está? Ahorita los que me hacen valer son mis nietos, donde quiera los cargo, donde quiera me siguen, para ellos soy su papá abuelo.

Cirilo Díaz del Ángel (Tamaulipas), busca a su hijo Cirilo Iván, desaparecido el 29 de septiembre del 2010, en Piedras Negras.

Desde esa fecha he estado en la búsqueda. Él fue a trabajar, a poner una antena el día 29 o el 30 debía regresar a Reynosa, Tamaulipas, nada más iba por un día de trabajo, iba con otro muchacho. Desde entonces mi búsqueda siempre para mijo. Desde esa fecha recorrí lo que es la frontera de Nuevo Laredo, Tamaulipas, hasta llegar a Piedras Negras. Recorrí hospitales, albergues, de ahí me daba la vuelta para Nava, Coahuila, hasta llegar a Monterrey, Nuevo León.

En el 2011 nos recibió el gobernador interino. Él me decía: “Voy a hacer lo posible por encontrar a tu hijo”.

Fueron seis años, no hubo nada. Le pedíamos, le exigíamos a los gobiernos de los estados, al gobierno federal, y hasta hoy en día no tenemos respuesta.

Nosotros, como padres, hicimos la lucha de búsqueda y seguiremos, porque son nuestros hijos. A pesar del dolor que cargamos vamos a seguir la búsqueda.

En aquel tempo, mijo dejó una niña, ahora ya es una señorita. Ya va a empezar la universidad.

Invitamos al público en general donde ponemos las fotos de nuestros hijos a que no las quiten, que vean esas fotos, y si en algún lugar lo han visto nos lo hagan saber.  También le exigimos a las autoridades que busquen, esa es su obligación. Como padre yo salgo a buscar (…) sigo recorriendo los lugares.

En estos días en Tamaulipas ha habido desapariciones recientes. Las desapariciones no cesan.

Daniel Durán Fernández (Tamaulipas), busca a su hijo Daniel Durán Espinoza, desaparecido el 04 de julio del 2009 en Piedras Negras.

El relato de las condiciones en las que desaparecieron nuestros hijos tan igual… Salen a trabajar y no regresan, que son levantados, y han pasado los años y no sabemos más de ellos. De todos es sabido que una persona que es levantada por el crimen organizado no puede estar vivo después de 14 años.

Es un crimen de lesa humanidad cometido por las corruptas y sumisas autoridades en complicidad con el crimen organizado, porque solamente de esa manera se puede entender tanta impunidad, porque si un grupo de delincuentes vive, despacha, tiene sus oficinas en el penal de Piedras Negras, de ese tamaño es la complicidad que tiene con el gobierno.

En este estado de Coahuila, manejado por la familia Moreira, a ellos les debemos la desaparición y la muerte de nuestros hijos.

Lo más doloroso es tener que asumir el papel de cabeza de familia y dar la imagen de fuerza y carácter ante esta tragedia, por eso, como miembro fundador del colectivo Fundec quiero expresar mi sentir en estos 14 años de búsqueda.

Es muy complicado vivir con una tragedia como la desaparición forzada, porque uno se enfrenta a una serie de funcionarios, ellos están acostumbrados a lidiar y a ser mentirosos, porque son personas de doble moral (…) se dedican a engañarlos, a desaparecer los expedientes, a mandarlos a Saltillo y regresarlos a las ciudades fronterizas, ciudades fronterizas que están en manos del crimen organizados. Ellos dicen qué sí y qué no. Es una complicidad que no se ha podido erradicar a través de los años. Yo creo y estoy plenamente convencido de que nunca vamos a tener un resultado.

De nada nos están sirviendo las leyes que hemos promovido, de nada sirven las marchas que hemos hecho en la Ciudad de México, de nada sirve promover la creación de leyes ni de Centros de Identificación Humana, ni de comisiones de apoyo. De nada sirve esto si no quitamos a los autores intelectuales de estos crímenes.

En un principio, cuando recién ocurrió esta tragedia, no sabían cómo levantar un acta. Fuimos presas de insultos, burlas y desprecios de estos malditos funcionarios, porque ellos estaban obligados por el crimen organizado a distraer la atención y a jugarnos el dedo en la boca, diciendo que iban a hacer esto y lo otro, pero no hacían nada.

Llegué a hablar con el crimen organizado en Piedras Negras para saber de qué se trataba, porque vivo en Tamaulipas y sé cómo se manejan estas cosas.Por pláticas de compañeros que me decían: “Llégale a la cabeza y muévele la conciencia”.

Tuve una entrevista, una cosa son las cabezas, pero otra son los brazos ejecutores, a esos les dicen: “Vamos a tumbar o vamos a eliminar a tantas personas y los que caigan se van”.

México es un estado fallido, porque un país que no es capaz de dar justicia a sus ciudadanos no tiene razón de ser. En un país que esta carcomido por la complicidad a los niveles oficiales, de nada sirve que haya un presidente que quiera cambiar las cosas, si la escalera se barre de arriba para abajo.

Estamos navegando contra la corriente, este país no puede cambiar mientras los políticos y la clase política sigan comportándose con complacencias y aparentes situaciones de funcionarios a nivel internacional. Vienen Comisiones de Derechos Humanos a ver cómo está la situación, y las recomendaciones no le sirven ni para papel sanitario al gobierno, porque no se hace nada. De qué nos sirve tener un Centro de Identificación Humana si tenemos cuerpos para 30 o 40 años para identificar, si ya no nos da la vida, señores, ya no nos da la vida.

Alfonso Moreno Díaz (CDMX), busca a su hijo Alejandro Alfonso Moreno Baca, desaparecido el 27 de enero del 2011 en Monterrey.

Mi hijo desapareció hace 12 años, 9 meses, 20 días. Hemos recorrido a todas las instancias federales y estatales y no hay resultado. ¿Qué sigue? Mijo desapareció en Sabinas, Hidalgo, en el kilómetro 113+500.

Los gobiernos que hemos tenido, la última vez que estuvimos en Monterrey, fue en el 2018, ese gobierno es omiso; el anterior gobernador, El Bronco, omiso, ¿qué nos queda seguir haciendo? Es un día de esperanza y un día de desesperanza.

Son 12 años. ¿Alejandro está con vida? Son 12 años. Ya nos cansamos, ya no sabemos qué hacer, no nos podemos meter a los lugares cuando todo el gobierno está involucrado. ¿Qué hacemos? ¿Qué debemos hacer?, porque este es año electorero, si este gobierno de López Obrador no ha hecho nada por nosotros y lo que viene será igual, dejamos de recurrir a las fiscalías, qué hacemos, nuestros casos nos quieren regresar al archivo, pero no nos hemos dejado. ¿Qué nos queda por hacer? Mucho dolor, no sé qué debemos hacer.

Ustedes, como organismos de Derechos Humanos, qué seguimiento le vamos a dar.

Los padres, los familiares, todos se han cansado. Muchos padres ya fallecieron, muchas madres ya fallecieron, y se van con la interrogación de qué pasó con sus hijos.

¿Qué debemos hacer en este año que se avecina de política? Nosotros seguiremos en el anonimato, al gobierno no le interesan nuestros casos.

¿Qué debemos hacer? Le hago la pregunta a ustedes. Las recomendaciones no las sigue nadie, las gentes que han entrado por parte del gobierno de Derechos Humanos fueron aprendices con nuestro dolor, fueron aprendiendo, llámense la señora Quintana, Alejandro Encinas y muchos, en estos 12 años han aprendido de nuestro dolor con cero resultados.

¿Qué hacemos? Es una pregunta que les dejo a ustedes. ¿Qué debemos hacer?

José Javier Correa (Colombia), busca a su hijo Yahn André Correa Palacios, víctima de ejecución extrajudicial y desaparición forzada por parte del Ejército de Colombia.

Nosotros duramos 14 años en la búsqueda. Afortunada o desafortunadamente, nos entregaron unos restos que dicen que son de él. La realidad, nosotros los recibimos y le dimos una sana sepultura, pero seguimos con el dolor, porque en sí, los comparecientes nunca han dicho la verdad, siempre nos engañan con evasivas.

Los comparecientes que han estado en las audiencias, nos dicen es que a ellos les exigían entregar resultados.

De ahí, lo único que ellos hacían era recoger a muchachos inocentes de las ciudades y, digamos, los cocinaban diciendo que eran parte de la guerrilla, lo que se conoce como falsos positivos. En eso cayó mi hijo y muchos más. En realidad, muchas familias que no los han ido a reclamar por miedo. Eso es inaudito y es dejarlos hacer lo que están haciendo, matando personas inocentes. Él estuvo prestando su servicio militar, salió bien de allá, estuvo como soldado profesional, se fue a la ciudad de Villavicencio buscando un nuevo porvenir para él y nosotros, sus padres.

Duró 14 años desaparecido, pero nosotros nos pusimos en la tarea de estar investigando hasta que un fiscal fue el que hizo la exhumación en el pueblo de San Martín Meta, Villavicencio. Como yo fui a medicina legal cuando dijeron que habían encontrado unos muertos, allá en medicina legal me mostraron unas fotos, pero en sí, él no se encontraba en esas fotos.

A los 14 años viene un fiscal que hizo la exhumación, entonces ahí sí resulta que apareció nuestro hijo, pero estaba en el cementerio de la Resurrección del Meta como “NN”.

Digo, yo me hago la pregunta de si él tenía toda su documentación al día, no porque haya sido mi hijo, ¿él era un delincuente? No, él tenía todos sus documentos al día y lo mataron y enterraron como “NN”, y a los 14 años apareció porque hubo la exhumación.

Inclusive, hoy en día, tenemos la duda de que sean los restos de nuestro hijo y ya estamos en ese proceso. Se está investigando porque aún seguimos con la duda.